Last Day on Earth

Aunque de mi parte sólo obedezco a mi conciencia, dadas las ultimas declaraciones de los autodenominados líderes mundiales les pido encarecidamente algo: Dedicar unos instantes de su pensamiento en desear que los conflictos en el mundo encuentren una salida pacífica (creo firmemente que el poder del pensamiento, la fe en lo realmente verdadero, es la mayor fuerza que poseemos).

Dedicar unos instantes de nuestro tiempo en compartir un abrazo, unas palabras de aliento, un beso, una sonrisa con nuestros semejantes, con nuestro padres o con el desconocido aquel que vive en tu mismo planeta (creo que Jesús se llama en realidad Juan Pérez)

Dedicar unos instantes en nuestra labor para mirar por la ventana y contemplar el sol que iluminará nuestros (dias) planeta hasta el fin de su existencia; a los árboles que, sin pedir nunca nada a cambio y sin joder a nadie, purifican el aire que respiramos (pensar que tantas veces los he meado).

Dedicar unos instantes para meditar y decir simplemente gracias a quien le debemos la oportunidad de ser, vitorearlo al aire o pensarlo con la mirada como gusten, él sabrá agradecerlo. Tomemos conciencia de que somos insignificantes ante la magnificencia del Universo.

La vida nunca dejará de vivir, en este plano de la existencia solo existen transformaciones, cambios de esencia,
diástole y sístole, expansión y contracción, evoluciones a manera de una espiral ascendente; Big Bang, Hawking said, cuando en los Vedas (5000 AC) ya se hablaba de universos paralelos como burbujas colindantes.

El hombre no se percata de que la naturaleza y él son uno solo, somos sólo una hebra en el telar de la vida; no agradece por la tierra, ni el aire, ni por el agua, ni por la lux.Ya nuestros ancestros sabían que aquellos cuatro elementos conjugados significan vida; y la naturaleza es dios: esta en todos lados y en nosotros mismos. Creados del mismo polvo de estrellas con el que se crean los cometas en la Nube de Oort.

Vivimos en un mundo donde la desgracia es el mejor titular y la transmisión del asesinato más mórbido (on-line, of course), la opera prima de la mass media para un público ávido de sadismo.

Vivimos en un mundo de contradicciones y de malas costumbre.

Un mundo en el que se mantiene a un señor, que dice ser dios en la tierra, viviendo en una jaula de oro; mientras que en África (y sin ir muy lejos en Huancavelica o Cajamarca) hay quienes escarban la tierra para recoger raíces resecas y claman al cielo por sol, por lluvias o por un trueno que se los lleve de acá.

Un mundo acostumbrado a engendrar putas para despreciarlas, con un desprecio que nunca irá dirigido a una reina o a un obispo.

Creo que las mayores locuras de la humanidad ya han sido cometidas en nombre de la civilización, solo queda tiempo para volver a lo más simple.

 En lo que a mí respecta, la única locura permisible es el amor; y si tuviera la oportunidad de saber cuando dejaré este reality show, haría como el chino aquel, que al saberse condenado a la horca, fue al patio y plantó un árbol.


Norvic Chicchón Ugarte
Agosto 2002

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